Pero lo más confuso es que, cuando recuerdo esos meses, yo estaba tan mal. Incluso en ese enero y ese febrero de 2025 estaba mal. No era un problema específico. No había “algo” puntual. Era más bien un sentimiento constante: no importaba lo que hiciera, todo se sentía triste. Nada me llenaba del todo. Nada me hacía sentir realmente bien. A veces siento que desperdicié un año de mi vida.
Los primeros meses puedo recordar algo, pero después todo se vuelve un bucle. Días iguales, emociones iguales, como si el tiempo hubiera pasado sin dejar algo concreto.Y ahora estoy sintiendo una tristeza fuerte y no sé bien por qué. Es como si algo hubiera terminado para siempre.
Pero no es que extrañe a una versión mía. No me extraño a mí. Ni siquiera sé exactamente qué extraño. Creo que extraño la sensación de tener a personas. La sensación de que todo estaba más unido.
Vieron esa etapa festiva donde se organiza la cena para Navidad, donde todo se vuelve más familiero, más cercano. Bueno. Odio que pase esa fecha. Y odio más todavía que esté por llegar otra vez. Es como si esa sensación de unión ya no estuviera igual. Como si algo se hubiera movido y no volviera a acomodarse.Y escuchar esa playlist me hizo sentir eso de golpe: que hay momentos que no vuelven. No porque hayan sido perfectos, sino porque tenían algo que ahora ya no está. No sé bien qué es. Pero sé que duele. Y duele sin tener un nombre claro.
Se que una nueva etapa está por comenzar. Y estoy lista para empezarla de la mejor manera, por mi, y por la gente que me rodea.
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