No quiero sobrevivir a tu lado. No quiero estar resistiendo todo el tiempo. Quiero tu cariño. Quiero sentir que soy tu hija y no tu enemiga.
Quiero que mejores. Por vos. Y sí, también por mí. Porque si vos no estás bien, yo tampoco.
Aunque me ría. Aunque me haga la fuerte. Aunque te conteste y parezca que nada me afecta. Estoy empezando a creer las cosas que me decís. Y eso es lo que más miedo me da. Cuando me decís que no voy a llegar a nada, que nadie nunca me va a querer, que soy mala... Duele más de lo que pensás.
No sabés quererme. Nunca estuviste cuando te necesité de verdad. Siempre era más fácil gritar, culpar o mandar la responsabilidad a otro que sentarte a entenderme.
Yo necesito tu amor. Pero cuando viene después de insultos, de decirme cosas horribles, de compararme, no lo puedo recibir. Porque no lo siento real.
Vivo deprimida hace muchísimo tiempo. Y sé que vos también estás rota hace mucho. Pero sos mi mamá. Yo necesito que me cuides. No que compitas conmigo por quién sufre más.
Te tengo rencor. Y me da bronca admitirlo. Porque me parezco a vos. Y no quiero terminar igual. No quiero ser una persona que lastima así. No quiero normalizar el dolor como forma de amor.
Odiás mi forma de ser. Me lo decís todos los días. Que soy cargosa. Que soy intensa. Que me parezco a papá, como "insulto". También odiás que me defienda, que te conteste, que no me quede callada. Y sí, lo hago para molestarte. Porque cuando siento que me atacás, necesito devolverte algo para no sentir que desaparezco.
No quiero hablar con vos. Y últimamente me molesta todo lo que hacés. Me molesta cómo me mirás, cómo suspirás, cómo te acercás. Y odio sentir eso.
No me gusta que te acerques a mí, o al menos no cuando estás de mal humor, con ganas de pelear. Porque cuando estás así, siento que cualquier cosa que diga va a explotar.
Y sin embargo sigo esperando. Con todo mi corazón. Sigo esperando el día en que estés feliz de verdad, y yo pueda abrazarte sin tensión, sin miedo, sin sarcasmo. Llevo esperando mucho tiempo.
Me río cuando gritás. Me río cuando llorás. Me río para hacerte sentir insignificante. Y sí, está mal. Pero no me río porque no me importes. Me río porque si no me río, lloro. Y no quiero llorar enfrente tuyo. No quiero que me veas débil. No quiero sentirme así otra vez.
Hace mucho que no te veo feliz. Y eso me parte. Porque aunque peleemos, aunque te diga cosas feas, yo quiero que estés bien. Solo que no sé cómo acercarme sin que termine en guerra.
No soy responsable de arreglar lo que vos no pudiste sanar.
No puedo salvarte.
Puedo amarte. Puedo desear que mejores. Pero no puedo cargar con tu vida encima de la mía.
No quiero ser la fuerte todo el tiempo.
Solo quiero que nos tratemos bien mutuamente. Sin guerra. Sin competencia. Sin ver quién hiere más.
No quiero que me digas que nadie me va a querer. No quiero que después llores como si yo fuera la que te rompió.
Yo también estoy rota. Yo también tendría que estar llorando.
A veces me da pena tu vida. No te odio. No sos mala. Estás herida. Y yo también.
Te amo. Y por eso quiero que esto cambie.
No quiero seguir así. No quiero convertirme en alguien que vive defendida todo el tiempo. No quiero terminar igual. Quiero sanar. Quiero vivir. No quiero sobrevivir.
Si algo tiene que terminar, que termine esta versión nuestra que solo sabe lastimarse. Y que, alguna vez, podamos mirarnos sin sentir que estamos en guerra.
No me gusta pelear a los gritos en la calle. No me gusta que la gente nos mire. No me gusta volver por caminos diferentes como si fuéramos dos desconocidas. No quiero que me ignores más. No quiero sentir que existo solo cuando estamos discutiendo.
Orgullo no es lo que siento por vos. Y sé que orgullo tampoco es lo que sentís por mí.
Después de negarlo mucho tiempo, últimamente me está afectando más de lo normal. Porque una vez más te necesito. Y de todas esas veces en las que no estuviste, deseo que ahora, al menos, me mires y me hables sin intención de pelear. Aunque sea por un día.
Con eso me sentiría mejor mami, de verdad te necesito.
No quiero sobrevivir. Quiero vivir. Y quiero que, alguna vez, podamos estar del mismo lado.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario