Gente jurándose cosas eternas un martes a la tarde. Raro...
A mí eso siempre me deja pensando, pero no en el amor lindo, sino en todo lo que se hace pasar por amor y nada que ver.
Porque no todo lo intenso es amor.
Y no todo lo que cuesta vale la pena.
Hay gente que no se ama nada.
Nada de nada.
E igual así busca desesperadamente que alguien más lo haga.
Como si una pareja pudiera arreglar un vacío interno.
Spoiler: no puede.
Eso termina en relaciones rarísimas.
Tóxicas, dependientes, pesadas.
Parejas que no deberían estar juntas por salud mental, básicamente.
Pero no se dejan.
Porque “se aman”.
O porque tienen miedo de estar solos.
Sí, ya sé: es medio hipócrita.
Porque si hablamos de intensidad, caos y dependencia emocional, hola, soy yo.
La menos indicada.
Yo soy intensa.
Soy obsesiva.
Y bastante celosa también, no voy a mentir.
Celosa con parejas inexistentes, con amigos, con amigas, con familia… con todo.
Si existís y te quiero un poco, probablemente me genere celos. Así de sana estoy.
Lo tengo claro.
Bueno… a veces.
Porque como dije en otro post, hay días en los que siento que entiendo absolutamente todo.
La vida, el amor, mis traumas.
Y al día siguiente me levanto sin entender nada de nuevo.
Por eso también creo que no quiero estar con nadie ahora.
No porque no me guste la idea del amor, sino porque me conozco.
Y sé que podría perderme fácil.
Sé que podría engancharme mal, obsesionarme, sufrir al pedo.
Y no quiero eso.
No quiero estar pendiente de alguien más cuando todavía estoy aprendiendo a bancarme.
No quiero una relación que despierte todos mis mambos juntos.
Además, seamos sinceros:
las relaciones adolescentes suelen ser un caos.
Todos descubriéndonos, todos rotos en distintas etapas, todos aprendiendo a ser personas.
No quiero sufrir por nadie.
No quiero quedarme en algo solo porque me da miedo estar sola.
Capaz suena contradictorio que diga todo esto siendo como soy.
Pero justamente por eso lo digo.
Porque me conozco lo suficiente como para saber que, por ahora, me conviene estar sola.
Capaz algún día llegue alguien que me encante de verdad.
Capaz sí.
Capaz no.
Mejor sola que mal acompañada (toda una señora).
Y hay otra cosa que no puedo no decir:
le tengo miedo al compromiso.
Me da miedo estar con alguien porque yo sé cómo soy.
Y cuando me siento atada… no puedo.
De verdad, no puedo.
Es una sensación física casi, como alejate de mí, dejame en paz.
Y lo peor es que ni yo me entiendo del todo.
Hay momentos en los que pienso que me encantaría estar con alguien.
Y otros en los que creo que no, que mejor no.
Y después vuelvo a pensar que sí.
Y así en loop.
Hermosa estabilidad emocional.
Creo que me da miedo perderme en alguien.
O depender.
O sentir que tengo que responder expectativas cuando yo todavía no sé ni qué quiero.
Me da miedo sentir que ya no soy libre, aunque nadie me esté pidiendo nada.
Igual, ojo, no quiero estar con cualquiera.
No quiero estar con alguien porque “está disponible”.
No quiero un clon de un clon de un clon.
Eso me aburre, me da rechazo directamente.
Si algún día estoy con alguien, quiero que sea alguien auténtico.
Con personalidad.
Que sienta mucho, como yo.
Que piense, que se exprese.
Alguien con quien no tenga que explicarme tanto porque nos entendemos en el caos.
Y sí, me obsesiono con las personas.
No lo voy a negar.
Cuando alguien me llama la atención, me llama mucho.
Últimamente, mi último crush fue Ezra Miller.
Y no solo por lo físico (aunque sí… qué prime el de 2008 a 2011).
Sino por cómo se expresaba, cómo hablaba en entrevistas, cómo mostraba su forma de pensar.
Eso me mata.
La personalidad me enamora más que cualquier cosa.
Supongo que por eso me cuesta tanto todo esto.
Porque siento mucho, pienso mucho y me engancho fácil.
Y mientras no sepa manejar eso, prefiero estar sola antes que perderme en alguien.
Hay algo que sé y no voy a negar:
está mal ser como soy en algunas cosas.
no me lo tiene que decir nadie (Me lo dijo Agus).
A veces quiero que alguien se enamore de mi.
Que le guste mi personalidad, mi forma de pensar, mi intensidad.
Que sea como yo o, al menos, que no se canse de cómo soy.
Y al mismo tiempo sé que hay partes mías que necesitan mejorar.
Y las estoy trabajando, claramente.
Antes era peor. Mucho peor.
Me acuerdo que, por ejemplo —hola Rosario—
me daban celos cuando se juntaba con otras amigas.
Celos reales.
Y sí, obvio que todavía me pasa un poco, no voy a mentir,
pero hoy tengo claro que eso está mal.
Tipo ajá.
No sé dónde lo leí, pero alguien dijo algo así como que nadie debería ser definido por lo que fue. Que las personas cambian. Y yo creo lo mismo, no somos una versión fija de nosotros mismos.
(creo que lo dijo Charlie... o alguien muy sabio, fin del paréntesis).
Y es verdad.
No soy la misma.
Me siguen dando celos, sí, pero mucho menos.
Hay algo que me molesta.
Me da bronca porque, no sé… creo que soy linda.
Bueno, depende la época del año:
en invierno se activa mi lado egocéntrico y soy directamente hermosa.
Pero posta no entiendo por qué nadie se me acerca.
¿Por qué nadie se me acerca?
No sé.
Las chicas sí.
Antes me pedían el ig en los baños de la escuela.
Ahora ya no tanto, supongo que porque ya me conocen...
A veces me siento vista y a veces completamente invisible.
Hermoso contraste.
Pero bueno.
Y ojalá algún día llegue alguien que no me quiera solo un rato,
sino entenderme mientras yo también me entiendo.
Y si no, prefiero seguir sola antes que repetir versiones mías que ya no quiero ser.
Igual, ojo..
si sos alto, blanquito, cara de modelo, musculoso… podés mandarme un mensaje a—
Ahora sí, en serio:
¿hay alguien que quiera tomar vino conmigo de lunes a lunes?
A la mañana, a la tarde, a la noche...
Alguien que me banque, que tenga ganas de salir, que acepte a mi segunda (Rosario)
Que le guste la joda y el vino. Mentira, solo buenos sentimientos... Dejá, ¿No leíste? No quiero nada.
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