Cuando querías un cambio porque sí… y el cambio salia mal.
Ahora miro fotos y pienso:
¿por qué lo quería cambiar, si estaba tan lindo?
Sí, me teñí el pelo de rosa.
¿Me arrepiento? No… porque lo quería hacer.
De lo que me arrepiento es de haber gastado tanto en mi color anterior
y arruinarlo así, de la nada.
Ese color me quedaba bien.
Creo que era mi mejor momento…
no mentalmente, pero sí mi mejor momento de pelo.
El que más me gustó, el que más me costó mantener,
el que más sentía mío.
Y ahora está rosa, cortado, raro…
no me gusta.
Pero lo voy a dejar así.
No me voy a seguir quemando el pelo por desesperación.
Ver fotos me hace mal, porque me dan ganas de volver a un momento en el que, en realidad, ni siquiera me sentía en mi mejor versión… pero igual quiero volver.
Aunque bueno, tener quince años y quedarse siempre con el mismo color de pelo tampoco.
No aguanto.
Quiero probar mil cosas hasta encontrar qué me gusta de verdad.
Ahora este rosa no me gusta tanto…
capaz porque todavía no es el tono correcto.
Capaz mañana, cuando me haga un rosa más tranqui, me quede mejor.
Capaz me lo planche y me enamore del cambio.
Y eso está bien. Está muy bien.
Voy a ir probando.
Total, ya no pierdo nada: el pelo crece.
Capaz después sea rubia,
después pelinegra,
con mechitas,
capaz colorada…
Ah, y bueno, aprovecho para meter otro tema.
Estábamos viendo un video con mi hermana. No me acuerdo el título, la verdad… disocié un poco mientras lo veíamos. No me gusta ver ese tipo de videos con alguien al lado, porque me siento intimidada, como en pelotas. No quiero llorar adelante de nadie, ja.
Creo que se llamaba algo como “este es el último video que necesitabas ver” o algo así.
Y estaba bueno, de verdad. Decía cosas interesantes… cosas que sentía que tenía que entender. Pero no le pude prestar atención. Era como si mi cabeza necesitara no escuchar demasiado.
Hubo partes que sí entendí, de verdad las entendí…
pero no encontré ninguna solución.
No sabía cómo seguir eso que decía el video,
no sabía cómo encontrar eso que prometía.
Y eso me frustró más, porque tampoco quería pensar.
Siento que si pienso demasiado, me mezclo más de lo que ya estoy mezclada todos los días.
Igual lo voy a volver a ver.
Esta vez sola.
Porque estar al lado de alguien me intimida muchísimo,
aunque sea la persona que más quiero en el mundo y con la que más confianza tengo.
De verdad no puedo acordarme mucho de lo que decía el video.
Y eso me da bronca, porque yo quería entenderlo… pero no podía.
Sentía la presión de tener a alguien al lado, y eran cosas demasiado íntimas como para procesarlas acompañada.
Hay cosas que solo puedo pensar en silencio.
Necesito estar sola, pausar el video, quedarme pensando, volver, seguir… a mi tiempo.
Porque no es que no pueda prestar atención.
Si algo me interesa de verdad, presto atención.
Si alguien me habla, escucho.
Pero un video así de íntimo, con alguien al lado…
me frustra.
Me hace sentir que no puedo, que no llego, que no logro conectar con lo que está pasando adentro mío.
Y entonces dejo de mirar.
No porque no me importe,
sino porque me importa demasiado.
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