Como si vos dieras un montón y del otro lado volviera… no sé… algo medio raro. No necesariamente nada, pero sí distinto. Y encima tratar de explicarlo sin quedar como la intensa (no se puede).
Capaz son celos.
Capaz solo no entender ciertas actitudes de personas que querés y que, en teoría, también te quieren.
Últimamente me está pasando con varias amistades y no entiendo bien por qué.
Y ni siquiera tengo un ejemplo claro para decir “pasó esto”. Es más una sensación constante, silenciosa, que aparece de golpe y se queda molestando.
Hoy, por ejemplo, no sé ni qué quiero decir exactamente con todo esto.
Solo sé que es lo que estoy sintiendo ahora.
Siento, muy adentro, que le caigo mal a todos.
Que todos me odian un almenos un poco.
Y sí, ya sé, no es real. Mi parte racional lo sabe. Mi cabeza… no tanto.
Porque mi mente tiene un talento especial para llenar silencios con tragedias que nadie escribió.
No puedo dejar de maquinar.
Es como si mi cerebro estuviera buscando pruebas de que no encajo en ningún lado. Y encima es mal detective, porque inventa pistas.
Y ahí aparece lo peor:
esa sensación horrible de pensar que las personas que hoy son mis amigos en realidad ya no me quieren en su vida…
como si yo fuera algo que se tolera por costumbre y no porque de verdad quieran que esté.
Al menos en una pelea sabés qué pasó.
Acá no. Acá es solo una duda chiquita que se mete en todo y arruina hasta los momentos lindos.
También me pasa algo que me da vergüenza admitir:
me da celos cuando alguien que quiero empieza a conocer a más personas. Real.
No es solo celos igual… es esa sensación de quedarme atrás, de dejar de ser especial para alguien que para mí lo es todo.
Y después me pregunto por qué soy así, por qué no puedo ser más tranqui, más normal, más “bueno amiga, hacé tu vida”.
Pero no. Yo siento todo en HD 4K sin posibilidad de bajar la calidad.
Soy auténtica con cada persona que conozco. No sé querer a medias, no sé fingir interés, no sé estar por estar.
Cuando alguien me importa, me importa en serio. Mucho. Capaz demasiado. (Sí, claramente demasiado).
Por eso duele cuando siento que puedo ser reemplazable.
Como si diera lo mismo que esté o no esté.
Como si mi presencia fuera opcional… tipo publicidad que podés saltear en cinco segundos.
Y capaz todo esto está solo en mi cabeza.
Seguramente.
Probablemente mañana me levante y piense "aaaah re exagerada”.
Pero hoy no.
Y hoy me siento mal.
Y bueno… supongo que a veces también se escribe desde ahí.
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