podría ser cualquier día

Mi cabeza no se calla nunca.
No es que piense cosas importantes todo el tiempo, a veces pienso pavadas, escenas que no pasaron, diálogos imaginarios, posibilidades que probablemente nunca existan. Pero todo eso ocupa espacio. 

Me pasa que puedo estar bien y, de la nada, mi mente decide revisar absolutamente toda mi vida.
Lo que hice mal, lo que no hice, lo que debería estar haciendo ahora, lo que voy a tener que hacer más adelante. Y no es útil, no me ordena, solo me cansa.
También pienso mucho en cómo me ven los demás.
No porque quiera gustar, sino porque me da curiosidad.
A veces siento que cada persona conoce una versión distinta de mí, y yo no termino de reconocerme en ninguna del todo. Como si fuera un rompecabezas repartido en varias cabezas.
Hay días en los que tengo una claridad impresionante.
Digo: ok, entendí.
Y al otro día me despierto sin entender nada de nuevo.
Como si cada noche me reiniciara.
Lo más rari es que, incluso cuando no hago nada, siento que estoy atrasada.
Atrasada en crecer, en decidir, en ser algo concreto.
Se que varios piensan esto,
o no sé si soy yo la que siente un poco de más.
Y no lo digo como algo dramático...

Hay días en los que siento que mi cabeza va más rápido que yo. Que entiendo cosas que todavía no sé manejar. Que siento demasiado para el momento en el que estoy. Y no sé si eso es ser intensa, ansiosa o simplemente la condena de vivir.
Escribo porque acá no tengo que decidir nada.
No tengo que saber quién soy ni a dónde voy.
Puedo contradecirme, exagerar, cambiar de tema, volver atrás.
Puedo ser yo sin tener que definirme.
No sé si esto se ordena con el tiempo o si solo aprendo a convivir con el desorden.
Por ahora escribo.
Porque mientras escribo, todo hace un poco más de sentido.
O al menos no me siento tan perdida.
Hay momentos en los que siento mucho a la gente que tengo alrededor.
Amo a las personas. Sé querer, sé amar.
Amo a mucha gente que forma parte de mi vida.
A mamá la amo, aunque esté re loca.
A papá también, aunque casi nunca esté conmigo. Lo amo igual y pienso mucho en él.
 Soy parecida a él.
De mamá tengo pocas cosas.
Y justamente por eso no quiero terminar como ella.
Amo a mi hermana con toda mi alma tal vez solo sigo porque veo que ella me tiene fe.
Tal vez me convertí en el tío Ale (Re quebrada).
También soy muy sensible.
Hay noches en las que pienso en personas que ni conozco, gente que está sufriendo ahora mismo, y me duele no poder hacer nada, ni siquiera escribirles.
Pienso mucho en mis amigos.
Todos los días me imagino cómo están.
A veces pregunto, a veces no, porque no quiero atosigarlos.
Pero los pienso igual.

Pensar en que me falta mucho por vivir y esto es solo el comienzo me pone en modo histeria. Esto es muy poco de lo que puedo expresar. 

Xoxo





No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Muñeco...

28 de septiembre, una y    media de la tarde,            Stuttgart . Muñeco… Sí, hoy quiero hablar del fanfic que me marcó de verdad. Inclus...