número uno

Tal vez tu vida es un sueño y tus sueños son la realidad. ¿Quién te dice cuál es cuál? Si al final solo existe lo que elegimos creer, y la mayoría vive creyendo cosas que ni siquiera eligió pensar.
Siento que fingen no saber nada. Como si de verdad no entendieran lo que hacen, las decisiones que toman o las personas que tienen alrededor. Actúan como víctimas, hacen exactamente lo que saben que les va a hacer mal y después se sorprenden cuando todo termina igual. “¿Por qué me pasa esto?”... Posta?

Les da vergüenza sus sueños y metas, les da vergüenza intentar algo distinto, les da vergüenza hasta sentir demasiado. Y capaz por eso nunca salen de donde están, porque prefieren sentirse aceptados antes que sentirse vivos.

Siguiendo reglas invisibles. Patrones. Se mueven en bucle. Para después terminar pensando por qué no dijeron lo que sentían, por qué no hablaron, por qué no se animaron.

Si te importa, siempre vas a ser prisionero. No terminen actuando para un público imaginario.

Si no te hacés preguntas, aceptás respuestas fabricadas. ¿Te educaron para que no jodas? Jodé. ¿Quién te va a decir algo? Porque peor que equivocarte es pasar toda tu vida encerrado en una personalidad hecha para caerle bien a los demás.

Dejá de ponerte límites. Que así nunca vas a ser libre.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario